Vivimos en una sociedad donde el pensamiento, la razón, la lógica están tienen un peso importante en la hora de valorar opciones, de entender situaciones y de tomar decisiones. Por eso la tendencia de muchas personas ante un problema o una dificultad es poner el cerebro a trabajar para buscar soluciones, a analizar el que ha pasado, el que me ha dicho…
Parece que además pensar, más soluciones encontraremos para resolver la cuestión y más rápido recuperaremos la calma perdida. Así de entrada puede ser muy lógica esta estrategia.
Cómo es, pero que tantas veces pensar mucho sobre una cuestión, lejos de llevarnos a un estado de calma, nos va llevando a una situación de más angustia y atrapamiento? Aquel pensamiento va dando vueltas dentro de nuestro y cada vuelta genera más desazón, absorbiendo el foco de nuestra atención hasta el punto de llegarnos a ausentar del resto de personas y mundo que nos rodea.
Quizás sería importante remarcar que el COMO pensamos es clave.
Según mi manera de entender hay dos tipos de pensamiento
Pensamiento estratégico: Nuestro cerebro está dentro de un circuito MENTE-CUERPO-EMOCIÓN y forma parte del engranaje. De forma que el cuerpo detecta una necesidad (p. ej. Tengo hambre) y envía la información al cerebro que desarrolla una estrategia para satisfacer la necesidad (p.ej. a la nevera hay la verdura que hice ayer) y se activa para responder. (p.ej. Cuerpo, levántate y ve)
También puede pasar con la emoción…(p.ej. una criatura llora) nos está enviando una señal de necesidad no satisfecha. El cerebro del adulto busca… se ha hecho pis, tiene sueño, tiene hambre… hasta que encuentra la respuesta y genera una acción que hace que la criatura se calme.
Sabemos que está actuando el cerebro estratégico porque una vez se ha satisfecho la necesidad, el malestar se transforma y el pensamiento se desvanece sin dejar residuo.
El pensamiento estratégico es ligero y ocupa poco espacio.
Pensamiento bucle: Es un pensamiento que pasa tantas veces por el cerebro, que coge inercia y que se desconecta del circuito antes mencionado. (repasamos la situación, la comentamos, descubrimos cada vez más variables como si estuviéramos investigando un caso.) Cada vuelta a lo mejor nos genera más desazón y menos perspectiva. El malestar va aumentando secuestrando nuestra energía.
En este caso, será muy difícil que consigamos encontrar una solución óptima para que perdamos de vista la necesidad e incluso la posible solución. El cerebro queda atrapado en la escena X, en el comentario Z, en la “y si hubiera hecho.. y si hubiera dicho…”, toda solución es inapropiada, insuficiente. Toda ayuda que recibas será decapitada al instante porque “no sirve,… no me entiendes”.
El pensamiento bucle es denso e invasivo. Ocupa mucho de espacio y cuanta más atención se le ofrece, más terreno ocupa.
Si en algún momento te encuentras atrapado/a por este tipo de pensamiento Bucle, lo que te ayudará a salir será precisamente dejar de alimentar el pensamiento con más pensamientos.
Coge perspectiva y distancia.
Pon atención en el cuerpo: conectar con la respiración, movimiento (correr, bailar, hacer deporte)
Busca personas, actividades que te gusten, que te hagan conectar con otras partes de tí
Y si necesitas pensar en la cuestión que te preocupa, hazlo con un boli y un papel en la mano. Escribe lo que necesites. Escribir te permitirá ordenar.